En estas fechas tan señaladas, mi blog y yo… pues no vamos a hacer repaso. ¿Por qué? El año que se acaba simplemente se acaba. El pasado está ahí, hemos de revisarlo, verlo, pensar en ello y no cometer los mismos errores que hemos cometido antes. Nada más. El pasado es tiempo y nada más. Igual que el mañana.

Pero el mañana es futuro y nuestro destino el mañana. Cierto es que el Destino parece estar escrito, pero no lo creo así. Hay que tener en cuenta que tomamos decisiones, buenas, malas, regulares, indiferentes, que nos afectan a nosotros, a la gente que nos rodea, a gente que no conocemos, pero que al fin y al cabo van configurando nuestro Destino. Y creo que ese Destino, el que lleva mayúscula, es nuestro y, le pese a quien le pese, lo configuramos nosotros.

Es por eso que hayamos hecho lo que hayamos hecho no hay lugar para el arrepentimiento. Sí para la reconciliación o para el olvido, pero nunca para la frustración o la autodestrucción.

Y, precisamente por eso, creo que en 2010 no hemos de desear tanto lo bueno a los demás, como pensar lo buenos que vamos a ser nosotros con los demás. Si somos capaces de responder con un voy a ser mejor que el año pasado aunque este año haya sido bueno en lo personal, entonces seguramente afrontemos el nuevo año con otras miradas.

Porque no se trata de ver o de oír, se trata de mirar y de escuchar.

En el ruido o en el horizonte siempre hay algo en lo que fijarse.

Comparte:
  • email
  • Facebook
  • Twitter
  • Tumblr
  • LinkedIn
  • Technorati
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • Wikio