¿Queréis ver venas?
Como cada año por estas fechas cada pueblo, cada barrio y casi cada casa celebra sus fiestas patronales.
Una situación reiterativa que no está mal, perdón, no estaba mal. ¿Qué ha sucedido de un tiempo a esta parte para que haya decaído tanto la fiesta?
Antes en los pueblos era muy importante una buena orquesta. Hay verdaderos virtuosos de la guitarra, del bajo, voces espléndidas que han viajado por todos los pueblos de España tocando. Y en los pueblos donde no había presupuesto, siempre había alguna que rebajaba su caché para poder estar allí con sus pasodobles, rancheras y rock’n'roll muy bien tocado.
Pero la irrupción del pachangueo, de los toros (cada pueblo tiene que tener unos toros más grandes que los de al lado) y del pelocenicerismo está haciendo que estas orquestas ya no toquen más que en pueblos o barrios grandes, e incluso siendo sustituidas por “artistas” de medio pelo que suenan en los 40 Criminales y diversas fórmulas roñosas…
Y ya no digamos la aparición de las discomovidas. Si pichan bien y traen buen equipo, de maravilla, pero muchos son casi tan tristes como verme a mí salir de la ducha, y si los juntas con un tipo o tipa con la misma voz que un gato a medio morir, lo normal es que vayan veinte como mucho y con el sonotone sin pilas.
Lo dicho, menos toros y mejores orquestas, que verles tocar y cantar sigue siendo un espectáculo.