Ayer asistimos a un ejemplo de hipocresía (ojo, es mi punto de vista) respecto al tema del aborto. Dos legislaturas, una de ellas con mayoría absoluta, para poder hacer más restrictiva la Ley del Aborto y no se hizo. Ahora, cuando se quiere regular de una vez por todas ese derecho con una ley de plazos decente, los sectores más reaccionarios de la sociedad salen a la calle a protestar, entre quienes se encontraban los que creen que es mejor salvar el feto a salvar a la madre.
Pero esta semana en Valladolid hemos tenido de lo nuestro en cuanto a hipocresía. La hipocresía de un señor llamado León de la Riva que decide hace casi un año no concurrir a un programa del Ministerio de Industria llamado Movele y que serviría para poner en nuestras calles puntos de recarga para vehículos eléctricos, así como para promover la utilización de estos vehículos en el parque móvil de nuestra ciudad. Al final, en el plan están Madrid, Sevilla y Barcelona. La presentación se hizo, oh casualidad, el pasado día 8 de septiembre, día de Nuestra Señora de San Lorenzo, patrona de nuestra ciudad. Igual la agenda no le cuadraba al señor. En fin.
Bueno, a lo que vamos. Esta semana, después del acuerdo para que la fábrica de Renault en Valladolid saque adelante un motor, un vehículo convencional y un vehículo eléctrico, el Sr. León de la Riva se desmarca diciendo que tiene voluntad para favorecer el vehículo eléctrico, aunque no se sabe si tendrán que cambiar la batería en otro sitio o ir a recargarlo a no se sabe dónde.
Este Señor, que para 2011 estará jubilado Dios menguante, hizo estas declaraciones el pasado jueves en la inauguración de una exposición. Quizá no se paró a pensar que las baterías de un coche no son las de un móvil. Si no recuerdo mal, el modelo menos pesado lleva unas baterías que pesan unos 100 kg. Tampoco quizá se paró a pensar que los puntos de recarga que se van a instalar llevan una tecnología cara y que para que sea rentable los poderes públicos han de favorecerla. Quizá tampoco pensó que hay una Universidad en nuestra ciudad (y más en nuestra región) que están deseando sacar adelante proyectos de investigación en temas tan importantes como éste.
Pero claro, este señor no piensa. Bueno, no piensa en otra cosa más que en su propio beneficio. Y en salvar su propio culo. Bueno, éste lo tiene bien salvado. Total, hace un año la Factoría de Montaje de Valladolid estaba cerrada. Y él no es trabajador de Renault.
Si no te importamos, deja que pase alguien a quien le importemos. Y, sinceramente, me da igual que sea de tu partido o del mío, pero claro, si es del mío, mejor que mejor. Que Valladolid necesita un poco de movimiento, y estáis anquilosados.






