Pues sí, niños, niñas, señores, señoras, señoritos, señoritas, gente de bien, de mal, del Purgatorio y del Infierno. El menda se coge dos semanas de vacaciones. Pero claro, como uno es muy apañado y gracias a coger las vacaciones fuera de fecha, pues serán vacaciones pero como las de antaño. Vacaciones Santillana.
¿Por qué van a ser Vacaciones Santillana? Porque cuando estás aplazando determinadas cosas, llega un momento en que hay que hacerlas tarde o temprano. Ojo, no es un asunto de procrastinación (eso sólo lo hago en el trabajo, qué queréis os diga), sino de planificación.
En una entrada anterior he hablado de planificación aplicada en política, pero en nuestra vida personal también hemos de aplicar esa planificación en la medida de lo posible. Pero, ¿por qué en la medida de lo posible?
En nuestra vida personal cualquier plan que hagamos se nos puede torcer. Por nosotros, por nuestro entorno, por terceros que no conocemos. Pero todo es controlable. Y eso llevo haciendo yo una temporada en el caos en el que se ha convertido mi vida (asunto que no viene al caso; los que me conocéis sabéis lo que pasa). Y por eso llevo mucho tiempo meditando muchas cosas. Y bastantes cambios.
Uno de ellos es encontrar un nuevo trabajo, asunto éste que si lo lee alguien de mi empresa y me quiere facilitar las cosas, puede hacerlo sin problemas. Sé que la cosa está mal, pero estos días voy a pegar un empujoncito al asunto.
Otro es reorganizar mi vida 2.0. Así, tal y como suena. No, no voy a volver a cambiar el tema del blog, que luego me lo echan en cara
Pero sí tengo que revisar mi lista de followers en Twitter para quitar gente, tengo que actualizar mis contactos de Facebook para quitar gente, organizar mi agenda y hacerla única de una vez en mi ordenador, en el ipó y el móvil, dejar todas las bandejas de entrada a cero (la del curro no, no os penséis)…
Otro es hacer un poco de turismo por ahí, a ser posible viendo el mar. También tocará algún día de madrideo con coleguillas.
También tocará hacer política. Dejando un poco de lado el activismo 2.0, que me han encargado una wé (con ayuda, no os creáis) o dos. Y preparar historias. Y alguna actividad de cara a noviembre en Valladolid. Y dar caña. Y dar cera. Y partir un poco la pana.
Y, por último, algo obligado en vacaciones: disfrutar de las buenas compañías. Tanto las de la vida real, como las de esta vida del 2.0.
Eso sí, no me pidáis seriedad estos días. Que paso a #modogamberro.
Avisados quedáis

Últimos comentarios