Cierto es que esto lo escribo después de ver Blade Runner (de hecho el título es una frase de la película), pero hay una palabra que define muy bien a los replicantes: esclavos.

Y nosotros somos esclavos de nuestras opiniones. De nuestros miedos. De nuestra gente. Ejemplos hay muchos a nuestro alrededor. Hoy mismo en la concentración a favor de la familia, esa familia que excluye a cualquier otra familia, la que no cree en nada más que en ella misma. Esa misma que cree que cualquier otra familia que no sea formada por un hombre y una mujer en unión cristiana bendecidos por una innumerable pléyade de hijos no tiene sentido alguno a los ojos de ¿Dios?

Y eso es lo que busca la Iglesia hoy día: tener esclavos. Gente que no piense, que actúe según sus dictados. Los dictados de los portadores de la verdad.

Pero tampoco hay que poner a la Iglesia como único ejemplo: el Partido Popular con su errática política en la que quien no está con él está contra él; una UPyD que busca su espacio con mensajes tan contradictorios como absurdos; una Izquierda Unida que está dejando de lado sus principios más básicos; los gurús de Internet que creen que sólo ellos son los que usan esta Red de Redes y la única manera usar la Red es como ellos dicen; unos medios de información que sólo muestran una cantidad ínfima de información y mucha opinión…

Es por ello que hemos de buscarnos varias fuentes de información, tener espíritu crítico, ver todos los puntos de vista antes de formarnos una opinión. Y una vez formada nuestra opinión, tenerla y mantenerla. Y sólo se podrán mantener esa opinión viendo más opiniones, incluso contrarias a la nuestra, para que se mantenga sana y lozana, como puede ser un coche o un ordenador.

Porque si no tenemos opinión, ¿de verdad vivimos?

Y si no queremos tener opinión seremos esclavos de otros. De los que sí la tienen.

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