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¿¡¿Ha muerto Emilio?!?

Leo a través de Netoratón (cuya lectura atenta es siempre recomendable) que nuestro querido correo electrónico murió en las Navidades de 2007.

He de reconocer que los argumentos que se exponen en cuanto a ahorro (ahorro = productividad, esa gran entelequia de nuestros días) los comparto, sobre todo lo relativo al ahorro de emisiones de los servidores que nos proporcionan este maravilloso servicio, que no servilismo, que las cosas también fallan.

Sin embargo, uno de los problemas que hay hoy en día con las Nuevas Tecnologías es que se tiende a considerar cualquier cosa obsoleta aun cuando no lo sea. Los periódicos iban a desaparecer; pero hoy se venden más aunque los domingos haya que volver del kiosco como un sherpa subiendo el Everest (con resaca no es muy aconsejable). El negocio de la música se va al garete; pero se siguen vendiendo discos (no muchos), iTunes o Spotify lo están petando y hay cada día hay más gente en los conciertos y festivales.

Ninguna tecnología será obsoleta mientras no se haya extendido lo suficiente. Siempre habrá gente que prefiera el fax a mandar un correo. Siempre habrá gente que prefiera mandar un correo a enviarte un mensaje en Facebook (que llegan duplicados, por cierto). Y siempre habrá alguien que te enviará un mensaje por Facebook (bueno, dos mensajes, para que te enteres bien) a un twit con un enlace.

Si esto lo aplico a mi vida diaria (documentos, legajos, papeles, hipotecas), siempre habrá quien prefiera enviar 100 folios por fax a escanearlos (si puede, claro) y mandarlos por correo electrónico. Siempre habrá alguien que prefiera mandarme un correo a colgar esos documentos escaneados en una Intranet (con un correo en el que me lleguen adjuntos esos documentos). Y siempre habrá alguien que prefiera subirlos a la Intranet (con el puñetero correo) a que se envíe un enlace a ese documento en el disco duro del servidor de esa oficina, a la que estamos conectados mediante una banda anchota (hablar de formación en este momento huelga; esa palabra conlleva riesgo de enfermedades venéreas en mucha gente; recordad: if llu ar jiar tunait, it is BICOS llu ar a güiner)

¿Qué quiero decir con esto? Que mientras no se acometa una modernización verdadera en determinados sectores estratégicos (Industria, Banca, Investigación, Universidades) que permitan que toda la información viaje a través de redes con acceso prácticamente instantáneo o razonablemente rápido, el correo electrónico tendrá su presente y su futuro. Ahora bien, ¿y si esta tecnología la impulsa la Administración Pública interconectándose entre sí mediante tecnologías que mezclen velocidad y cooperación? Y del ahorro energético no hablo porque podríamos aquí aportar soluciones mil o más. Yo lo dejo aquí… a ver qué opináis…

Emilioooooooooooooo

Emilioooooooooooooo

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Posted By Esteban

Inmigrante digital venido a más y bastante integradito. Usuario compulsivo de Twitter.

One Response to “¿¡¿Ha muerto Emilio?!?”

  1. Mientras no encontremos un mecanismo diferente del empleo para repartir la riqueza, yo estaré en contra de cualquier modernización que suponga una mejora de la productividad.
    Porque ya sabemos que hoy se necesita mucha menos mano de obra que ayer para producir la riqueza, pero si seguimos por este camino acabaremos teniendo un único trabajador en el mundo (Super Sónico, el que tenía que apretar el boton de arrancar y parar la máquina) y los demás estaremos en el paro cobrando de lo que él y las empresas paguen de impuestos.
    ¡Que vuelva el correo al estilo Miguel Strogoff y se suprima el emilio!

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