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Ilusión por el cambio en Valladolid

Aunque aún no se me ha pasado el día de furia (cosas del 2.0, no hay que estar online todo el tiempo), recojo el guante lanzado por Noelia Martínez en su blog en el día de ayer.

Ella hablaba de Madrid, de su Madrid natal, y por el que yo he pasado hace años y al que no me volvería de momento. Porque estoy en mi tierra, en Valladolid. Aquí he vivido casi toda mi vida. Aquí he pasado los que han sido, quizá, los mejores momentos de mi vida. También los peores. Aquí y desde aquí he conocido a mucha buena gente a quien aprecio y me aprecia. He estudiado aquí y la mayor parte de mi vida profesional y toda mi vida política se han desarrollado aquí.

Es por eso que me duele ver cómo se está tratando a Valladolid últimamente. Sí, la ciudad está preciosa, está limpia. Pero es todo fachada: le falta la honradez que, se dice, ha de tener la mujer del César.

Hemos asistido a espeluznantes episodios urbanísticos, gente que perderá sus casas porque el Ayuntamiento no cumplió sus labores. Muchos servicios sociales se han puesto en peligro en los últimos años. Poca gente sabe que existen Centros de Acción Social en sus barrios. No se ven movimientos asociativos juveniles en nuestra ciudad organizando grandes cosas como antaño. Y no se ve un proyecto de futuro para nuestra ciudad por parte de nuestro actual Equipo de Gobierno. Y es nuestro porque aunque yo no lo haya votado, ha sido democráticamente elegido en las urnas. Democracia. Ésa es mi ilusión.

La ilusión de que no nos quedemos en la fachada. La ilusión de una alternancia que es necesaria hoy, igual que lo fue hace catorce años. Se dice pronto. Catorce años desde que Tomás Rodríguez Bolaños dejó de ser alcalde. El alcalde del pueblo como gusta de contar en esa anécdota de sus primeras elecciones. Porque Valladolid, no nos engañemos, es una ciudad progresista. Pero carente de ilusión. Una ilusión que mueve a mucha gente por conseguir una ciudad mejor, por conseguir espacios de participación, por conseguir espacios verdes, por conseguir una mayor calidad de vida, por conseguir que quienquiera que venga a esta tierra la sienta como suya, sea de donde sea.

Es por eso que la ilusión que tuve desde hace algún tiempo de pensar en participar más activamente en el Partido era la ilusión de poder devolver a mi ciudad, a mi gente, todo o gran parte de lo recibido. La ilusión de demostrar que Valladolid es una ciudad que cree en el progreso, que cree en sí misma y que cuenta con gente de futuro que es capaz de ayudarla a volver a donde siempre ha debido estar, al mando de muchas y muchas cosas que han sido, que son y que serán para Valladolid y su gente. Para ti, para mí y para todos.

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Posted By Esteban

Inmigrante digital venido a más y bastante integradito. Usuario compulsivo de Twitter.

One Response to “Ilusión por el cambio en Valladolid”

  1. Estuve en Valadolid en 2006 para la Seminci. Éso cambió la imagen que tenía de la ciudad. Antes la veía como una ciudad gris y sin personalidad, una ciudad capitalina, de funcionarios, sin nada interesante, con el agravante de estar rodeada de ciudades con algo emblemático (Salamanca y su Universidad y Plaza Mayor, León y su Catedral, Burgos y su Catedral, etc) que de algún modo la eclipsaban.
    Pero lo que ví fué una ciudad pequeña con mucha vida, con barrios donde apetece pasear y cruzarse con la gente.
    Además el festival de cine la convertía durante aquel fín de semana en una ciudad llena de cultura y actividad.
    Me alegro de que también haya gente con ilusión por mejorar lo que hay detrás de su fachada.
    ¡Mucho ánimo!

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