Libertad de ¿expresión?
- 11 septiembre, 2009 -
- Política -
- Tags : benavente, cambio, Castilla y León, censura, el norte de castilla, secuestro
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Hace unos instantes he visto una noticia en ABC, en la que se indica que el diario Clarín (uno de los más importantes de Argentina, sino el que más) está pendiente de una inspección fiscal ordenada supuestamente desde la Presidencia del Gobierno. Fuera aparte de que la política argentina me parece en sí misma un chiste (he convivido casi un año con un argentino cuando trabajé en Madrid y he oído cosas espeluznantes, GRACIAS MARCELO), la noticia me preocupa por lo que tiene contra la libertad de expresión.
Pero, ¿hay que irse tan lejos para ver posibles ejemplos?
Quizá no tanto: el pasado día 7 de septiembre aparecía en El Norte de Castilla (periódico decano de la prensa española) el siguiente titular: Secuestran los ejemplares de El Norte en la Femag.
La acusación es grave, muy grave. Pero, ¿extraña? Para mí, no tanto. Ha habido desmentido por parte del Ayuntamiento de Benavente (buena villa…) por la vía rápida al día siguiente, y cuando el daño ya estaba hecho.
Seré un pesado, seré un varas, os daré la toalla hasta la extenuación. Pero la alternancia política es buena. Igual que la tolerancia. Y cuando un partido se perpetúa en el poder, pueden pasar cosas como éstas: no tolero lo que dice un periódico y se retira. Un político ha de aceptar la crítica. Venga de donde venga.
Yo creo que para 2011 toca un cambio en nuestra región.

Ejemplares supuestamente secuestrados de El Norte (fuente, El Norte de Castilla)
Coincido completamente contigo en denunciar y criticar cualquier censura ejercida sobre un medio de comunicación. El poder político está obligado a garantizar la libertad de expresión en todas sus manifestaciones y para ello utilizar todos los mecanismos que la Ley pone a su alcance. Y por descontado debería debería ser algo incuestionable que todos los políticos tienen la obligación que aceptar las criticas vengan de donde vengan, como algo inherente al cargo representativo que los ciudadanos les han otrogado.