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Sí. Soy un snob. Un tecnócrata. Un elitista. Y me da igual.

Pues sí, llamadme snob. Y tecnócrata. Y elitista. Es que me resbala.

Llevamos una temporada bastante complicada en lo que a comunicación política se refiere.

Quienes participamos activamente en este mundo, haciendo llegar mensajes para que sean interesantes, en muchas ocasiones perdemos el hilo de lo que sucede en la sociedad. Hay una gran desafección hacia lo que representa la clase política, la sociedad está desencantada con la política y mucha gente ni siquiera conoce a políticos que deberían serlo.

La televisión recoge, hasta cierto punto, esto. Los telediarios son importantes, pero en varios de ellos la información política es con lo que se abre la información, pero se dedica más espacio a la crónica de sucesos, deportes o aspectos que no deberían ser noticiables (calor en verano, frío en invierno). Tampoco ayuda que muchos de los mensajes se basen en atacar al adversario, en lugar de hacer propuestas concretas en aspectos que interesen a la ciudadanía (obviamente sin que se caiga en lo demagógico).

Y tampoco ayuda que no haya una verdadera tradición de debate político en nuestro país. Sí, hay programas como 59 segundos, que están bien, recogen varias opciones y además se realizan en una televisión pública. Pero hay otros como El Gato Al Agua donde el debate es único y se basa en atacar a quien no comulga con lo representado (¿alguien se acuerda de esa tía es una puerca y una zorra o algo así? Pues eso).

Sin embargo, que en un programa de telebasura haya una tertulia política, puede ser un gran acierto para unos y un gran error para otros. Para mí, de hecho, me parece esto último: un error. Sí, será el programa más visto de la televisión en España, será un programa que ve mucha gente, pero no veo la utilidad de ir a una tertulia política un sábado casi de madrugada después de ver que alguien se lió con quien fuera, soportar vejaciones y humillaciones varias, descalificaciones y gritos.

Y me da igual que a ese programa haya ido Óscar López, o que ahora haya ido Tomás Gómez. No creo que la banalización de la política sea necesaria para acercar la política a la ciudadanía. No creo que la gente que vea esos programas espere ávida a esa parte del programa (a pesar de que el share se sitúe alrededor de un 20% muchas noches), ni creo que un sábado por la noche no haya planes mejores que ver la televisión, o al menos ese tipo de televisión.

Se nos llena la boca con innovación, con mejorar la sociedad, pero esos programas están fomentando roles que no casan con lo que defendemos desde un punto de vista del progreso de la sociedad: roles muy definidos hombre-mujer, mucho bocazas, poco diálogo y mucha discusión. Y ninguna conclusión.

Igual ése es el problema. Que no sabemos sacar conclusiones. Que sólo se valora a cuánta gente llega el mensaje, pero no se sacan conclusiones claras de cuánta gente asimila y asume ese mensaje.

Ya sólo nos queda que los debates de las próximas elecciones generales sea en forma de anuncios a la hora en la que había anuncios de ésos en la tele.

Y si la única manera de hacer visibles a varios de nuestros políticos para la sociedad es ésta, igual es que algo falla. Y no debería darnos igual.

Y es que también duele oír, como oí hace un tiempo a un compañero de aquí de Valladolid, que se había eliminado el requisito de la licenciatura universitaria para asistir a un Congreso Federal. Igual a un Congreso Federal hay que enviar a gente dispuesta a cambiar cosas. Pero yo no considero que carecer de una licenciatura universitaria excluya a gente con talento, condiciones y ganas de trabajar. Igual es que al tener una licenciatura universitaria y ganas de trabajar no soy lo suficientemente bueno para seguir trabajando por el progreso de la sociedad.

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Posted By Esteban

Inmigrante digital venido a más y bastante integradito. Usuario compulsivo de Twitter.

4 Responses to “Sí. Soy un snob. Un tecnócrata. Un elitista. Y me da igual.”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Pues sí, llamadme snob. Y tecnócrata. Y elitista. Es que me resbala. Llevamos una temporada bastante complicada en lo que a comunicación política se refiere. Quienes participamos activamente en este mundo, haciendo llegar men…..

  2. Franesco dice:

    Creo que el último párrafo no es del todo preciso… ¿Falta un “no”? ¿Excluyes o no excluyes de las supuestas capacidades para formar parte del Comité Federal a los militantes por tener o no una Licenciatura? ¿Son más válidas mis opiniones, diga lo que diga, por ser Licenciado y haber iniciado y aprobado varios créditos del Doctorado?

  3. Yerras el tiro.
    No critico ni a Óscar ni a Tomás. Critico las decisiones que se toman en aras a hacer llegar nuestro mensaje.
    Y, efectivamente, falta un no. Lo soluciono ahora.

  4. Ángel Martínez dice:

    Yo estuve viendo La Noria. No entendía como dos mundos tan lejanos, como es el de un trabajador de la política a pie de calle como es Tomás Gómez, que además es profesor de Economía en la universidad se acercaba a un programa de tan claro sentido pornografico-televisivo. Porque lo que hay allí, un sábado cualquera es eso, pornografía del periodismo.

    El contraste era claro, periodistas demagógicos en su mayoría (Miralles) , mezclados con otros menos demagógicos (Enric Sopena) y políticos caducados por lo rancio (M.A.Rodríguez) y un político sereno y serio. Gustará más o menos en su comparación con Trini, pero Tomás Gómez da una imagen de educación impoluta.

    Creo que algo se consiguió, que fue poner a algunos de estos periodistas frente a los que normalmente critican y que se viera como estas soflamas son ridiculas en sí mismo. La cordura de Tomás desesperó a ciertos periodistas de los que allí estaban.

    ¿Hay que ir a estos programas? Seguramente no, en eso estoy contigo. Hay que sacar a la política del mundo político y que la gente vea que puede opinar y confiar en los políticos normales.

    SI. Sin duda hay que sociabilizar la política yacercarla mucho más a los ciudadanos.

    ¿Cual es el camino para hacerlo? Seguramente la cultura, las televisiones publicas como citas con programas como 59 segundos. Y otras muchas cuestirones en el día a día en las que se vea que hay muchos politicos cercanos, honestos y ciudadanos trabajadores como cualquier otro.

    Aunque la Noria, no es el mejor lugar. Pueden acabar comparados con Belén Esteban por su público.

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