Oportunidades perdidas
- 7 diciembre, 2010 -
- 2.0, Política -
- Tags : blogs, campañas electorales, candidatos, conversación, información, Política, redes sociales, transparencia
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Señoras, señores, las elecciones ya están aquí. Y muchas oportunidades perdidas, también. ¿Por qué?
Es bien sabido que la estrategia de comunicación de los partidos políticos normalmente se hace pensando en el corto y medio plazo. El largo plazo es algo que, básicamente y por cómo fluye la información, no existe o no parece existir. Sin embargo, mucha gente estamos pensando (y llevamos pensando) en el largo plazo desde hace meses e incluso más de un año, a sabiendas de que la lucha en las redes sociales va a ser encarnizada y feroz.
Un ejemplo de lo que puede suceder en las próximas elecciones municipales y autonómicas lo hemos tenido en las anteriores elecciones catalanas. Nada ha sido dejado al azar. Ni la presencia de CiU en la red, ni la aplicación del President Montilla para iPhone han sido casualidades forjadas del voy a ver qué hago o esto puede funcionar sino que han llevado tiempo de decisión, un tiempo de desarrollo y un tiempo de pruebas. Es decir, se ha tratado como cualquier otro proyecto y como en cualquier proyecto pueden surgir inconvenientes, retrasos problemas o, simplemente, no funcionar.
Hay que tener en cuenta que las redes sociales suponen un esfuerzo adicional. Pero ese esfuerzo adicional ni es tan grande ni está al alcance sólo de cuatro frikis. Mucha de la gente que hoy se dedica a la política tiene acceso a smartphones, sean del modelo que sean. Es decir, cuentan con acceso a Facebook, a Twitter, a Flickr, a redes sociales profesionales, es decir, ese teléfono que tienen a su disposición y que llevan en el bolsillo esperando una llamada también sirve para tirar una foto y en un momento determinado decir “estoy visitando lo que sea” o “en una reunión con tal colectivo”. De esta manera, en directo conseguirán que la gente les vea, les escuche y opine sobre su actividad. Pueden requerir de ayuda, pero esa ayuda no ha de suplir nunca (y cuando digo nunca es nunca) su comunicación directa, el que sea esa persona la que efectivamente está diciendo qué está haciendo o en qué está trabajando.
Y lo mismo sucede con los blogs. Utilizar un blog como plataforma de comunicación directa permite a quien se dedica a política no sólo comunicar su trabajo, sino también humanizarse. El blog de alguien que se dedica a política no suele contener sólo temas políticos, sino que cuando me han preguntado el cómo mantener un blog, siempre doy un consejo: escribe sobre lo que te apetezca. Es decir, no sólo ha de tratar de tema político: ¿a quién no le gusta un determinado tipo de música y va a un concierto o simplemente recomienda un grupo? ¿A quién no le gusta un libro y lo recomienda? Es decir, el blog es un espacio personal. Quizá se hable sólo de política, pero tratar otros temas humaniza. Quien se dedica a la política no es un superhéroe que no va al baño, ni un supervillano que ni siquiera suda. Son personas. Como tú que estás leyendo esto y como yo que lo estoy escribiendo. Y hemos de acercarnos a la persona. Pero esa persona también ha de acercarse a nosotros, no vivir en su torre de marfil, sino que ha de comprender que la ciudadanía quiere (debe) conocer a esa persona que le representa.
Y eso es lo que ha de primar: humanizarse. Y con esa humanización conocer los problemas de la gente, saber discernir que los comentarios que se dejan en un blog o en el muro de Facebook, las respuestas que se dejan en Twitter o los retuiteos significan mucho más que una manera de medir el ego, sino que la ciudadanía está comprendiendo el mensaje que se lanza. Y no sólo eso, sino que quiere y busca fórmulas para participar y para ser oída. No sólo cada cuatro años en las urnas, sino todos los días del año, es decir no sólo el día que va entre votación y votación (más o menos 1461 días si hay un año bisiesto de por medio, así a grosso modo), sino cada día.
Si esa persona que se dedica a la política no entiende el cambio que pueden suponer las redes sociales y lo que van a significar en las próximas elecciones (las de mayo) y aún no tiene blog, no comunica a través de Facebook, no cuenta con gente a su alrededor que use Twitter o su partido no tiene un Flickr en el que subir sus fotos en actos, el hacerlo ahora conlleva el peligro de que estas herramientas no se usen correctamente o que, pasadas las elecciones, mueran en el olvido, sin darse cuenta que son una herramienta muy importante tanto para comunicar lo que se haga desde el gobierno o desde la oposición. Y no me vale el ejemplo de Obama. Tenemos ejemplos muy claros de buen uso de estas herramientas en nuestro país. Y sólo tenéis que buscarlas en Google.
No pensaríais que os iba a dar todo el trabajo hecho. Si no buscáis, tened en cuenta que también estáis perdiendo vuestra oportunidad. Estáis perdiendo vuestra posibilidad de ser escuchados, de conversar, de disfrutar de la transparencia y de participar en la innovación de la sociedad desde la política. Otro día hablaré de estas cualidades.

Demasiado bueno.
Perdíme con lo de “demasiado bueno…”
Es posible que, a muchos políticos (ojo, no apunto a nadie en concreto), les interese poco un contacto más habitual con la ciudadanía más allá de la época de campaña. El que utilicen o no los nuevos canales que ofrece la Red podría/debería convertirse en un criterio más a tener en cuenta por los votantes.
Te felicito por el artículo, Esteban.
Siento decir, que los políticos nos toman por tontos y solo les interesamos cuando tenemos que ejercer nuestro derecho al voto, única y exclusivamente…
El resto del tiempo no somos nada para ellos…
Si realmente gobernaran para el pueblo como ellos dicen, esto sería diferente (no digo la crisis..) sino Todo…