Aprovechando que estoy en el OME viendo temas de publicidad online, y que está la twitteresfera y la blogosfera revolucionada con el asunto del aborto, pues voy a hacer un cafre.
Claro, porque aunque suponga más gastos para poder conquistar a alguien prefiero utilizar el SEM. ¿Por qué? Porque fijas una estrategia, compruebas los recursos que tienes a tu disposición, ves los pros y los contras de esa estrategia, ves el posible público objetivo después de realizar un estudio de mercado… Vamos, que te tienes que comer la cabeza en las fase previas. Pero claro, una vez que has dado comienzo a la campaña tienes que hacer más cosas: tener un plan alternativo, hacer lo posible por mantener la atención y crear un ámbito adecuado para que la campaña funcione y obtener resultados. Obviamente, hay que tomar precauciones, pero si la campaña finalmente no funciona, una buena retirada a tiempo puede suponer una victoria. Y si funciona, pues siempre se puede ganar un cliente o romper la relación, sin más.
Sin embargo, otra gente se conforma con el SEO. Simplemente utilizar código, tácticas medianamente imaginativas, pero manidas y que, en muchos casos, suponen simplemente obtener resultados. Sin más.
Pues eso mismo aplicadlo ahora al sexo.
Ahí queda.






