Política 2.0: ¿mejora o saturación?
- 28 abril, 2009 -
- Política -
- Tags : 2.0, Política, redes sociales, saturación
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Mientras me estoy currando una nueva entrada sobre el vehículo eléctrico (me quedan dos, así que no desesperéis), voy a dar un par de pinceladas sobre un tema que me gusta bastante, sobre todo por el afán de aprendizaje que tengo tanto en comunicación como en nuevas tecnologías. Además aligero un poco esto, que llevo un par de entradas un pelín densas.
Mucha gente ya sabrá que utilizo Twitter, que estoy en Facebook, en Tuenti aunque ahora algo huelga allí y de vez en cuando me curro alguna web (en proceso tengo migrar esto a mi propio servidor).
Sin embargo, todas estas herramientas pueden usarse bien o mal, dependiendo de cuanta gente te siga. Como aquí en este blog me sigue poca gente, me voy a dar el lujo de expresar mis opiniones (no son humildes).
Así, la primera regla que hay que seguir es no saturar. Yo en Facebook puedo ser saturante, pero todo depende de la cantidad de amigos que tengas en Facebook y la frecuencia con la que se actualicen, al igual que la cantidad de páginas de las que seas admirador. Con una cifra de amigos superando los 400 y unas cuantas páginas a las que seguir, será difícil que alguien me sature. Sin embargo, si alguien te satura tu página de inicio (donde solemos tener la información de todos nuestros contactos), una buena opción puede ser ocultarle. He ahí el peligro de hacer muchas actualizaciones: si saturas y te ocultan, tus mensajes no llegan. Otro ejemplo: si mantienes un perfil o una página para terceros, selecciona la información importante que ha de salir en el momento (como un descubrimiento importante) de lo que pueda esperar al final del día, como puede ser un artículo de opinión en un periódico digital.
Otra regla es generar temas interesantes. A mis amigos, les puede interesar que me acabo de levantar, que llego tarde a currar (como muchos días), que mi curro apesta (eso sí puede interesar) o que acabo de hacer temblar las paredes de mi casa con un eructo a nivel 8 de la escala Richter. A mis amigos lo primero se la trae al pairo, lo segundo lo sufrirán también ellos en sus carnes, lo tercero es más de lo mismo para todo el mundo y lo último les puede hacer gracia. Sin embargo, cuando tu labor es política o estás inmerso en proyectos de comunicación, eso no interesa a nadie, a no ser que en un momento dado te interese contar (sin contar) algo personal como modo de desahogo. Sin embargo, si seleccionas una o dos actualizaciones de estado sobre un tema en concreto (incluso varias pueden ser personales), un par de enlaces interesantes (aunque los tomes prestados de otros contactos) y eres capaz de ponerlo en una o dos frases, todos tus contactos pueden estar pendientes de lo que vayas comentando. Hay ejemplos de compañeros de Partido que tienen muchos seguidores, básicamente porque dominan estos temas y han ayudado a mucha gente a darse cuenta de esto (a mí mismo hace quince días en León).
Y lo último de todo: PRIVACIDAD. En mayúsculas y negrita. Para ello hay bastantes herramientas (más o menos visibles, más o menos accesibles) en Facebook, en Twitter o en Tuenti, de tal manera que tu perfil pueda ser visto más o menos por quien decidas, como tú decidas y cuando tú decidas. Se puede restringir el acceso a fotografías, generar listas de amigos que podrán ver información más o menos importante (y confidencial, sobre todo si hablamos de fotos), de tal manera que información indiscreta no llegue a ojos indiscretos. Simplemente con echar un vistazo detenidamente a la pantalla de privacidad, paso a paso se puede generar un perfil limitado para quien se desee y muy abierto para quien se quiera. ¡Ah! y tú eres dueño de tu información: si alguien hace un comentario inapropiado o te etiquetan en una foto que simplemente no deberían etiquetarte, se puede eliminar el comentario o tu nombre de la foto.
Todo esto se puede resumir en una idea: información importante, pero con respeto a uno mismo y a los demás.
Joder tio, como te van estos rollos de las nuevas tecnologías… estás hecho un maestro.
A ver si lo demuestras en los Cursos de Redes Sociales de la próxima semana, je, je, je…
Un abrazo.
Buen post.
Coincido contigo en que la clave está en el interés y el respeto. A menudo, en este intrincado mundo 2.0, se hace gala de un exhibicionismo un tanto abrumador.
Ya sean personas, empresas, marcas, colectivo o formaciones políticas, hay muchos participantes en esta gran conversación (sean recién llegados o ya “venerables”) que creen que la notoriedad y la influencia se consiguen acaprando presencia, abrumando como dices en tu post.
La justa medida, el equilibrio correcto y los contenidos de valor son los activos que cuentan. La calidad por encima de la cantidad. Y, sobre todo, pensar siempre que lo que uno tiene que contar puede perfectamente no interearle a nadie, por tanto, a quines sí les interese y te dedican su tiempo siguiéndote o leyéndote, máximo respeto y consideración.
No olvidemos que lo más importante en una conversación es saber escuchar.
No te robo más tiempo. De nuevo enhorabuena por tu blog y, por cierto, he empezado a seguirte en Twitter.
Un saludo desde Wonderbusiness ( http://www.wonderbusiness.net ).
José Antonio.
Isma, no me hagas la pelota, que no hace falta
José Antonio, muchas gracias por tus comentarios. La verdad es que en la Web 2.0 (y las que vengan, que aquí se salta de versión sin pasar por las mejoras
) mucha gente debería aplicarse, como digo yo, la máxima de las conversaciones de ascensor: para hablar del tiempo, mejor no decir nada. Ya de paso, te empiezo yo también a seguir en Twitter.
Saludos a ambos.