Creo que de esto ya he hablado, pero es que llega un momento en el que pasa todo de castaño oscuro.

Que si un cavernario llega y dice de una consejera de un gobierno que es una guarra y una puerca (que  no me invento nada). Que si una señora presidenta de una Diputación como es la de León dice que mandaría a Aído a estudiar el mapa del clítoris para luego desdecirse indicando que no quería ofender a la ministra. Y es que lo que parece importar a gran parte de la caverna es el sexo. Eso que, según parece, no es sólo que no lo practiquen, sino que no lo quieren dejar practicar a nadie. Ni enseñar a desterrar determinados cánones.

Porque, me pregunto yo, ¿qué es mejor? ¿Que los chavales aprendan a disfrutar del sexo bien disfrutado o que se piensen que el sexo es sólo dominación como se ve en el 99% del porno que circula por Internet? ¿Es que sólo ha de existir el sexo heterosexual en el que cada vez que se mantenga una relación sea para poder fecundar a una mujer que ha de quedar, como no podría ser de otra manera, embarazada para dedicarse en cuerpo y alma a sus hijos y a su pareja (o a su abnegado marido, que la caverna ya está aceptando hasta cierto punto que el matrimonio no es necesario, siempre que convivan un hombre y una mujer, claro está)?

Por supuesto, es mucho mejor que los jóvenes no aprendan lo que es el sexo más que con la luz apagada. Y, por supuesto, es malo y un despilfarro gastar dinero en realizar un estudio que permita a nuestro país ayudar a mujeres que hayan sufrido ablaciones del clítoris por determinadas costumbres barbaridades que se cometen en determinados países en los que la mujer no tiene derecho a nada, ni siquiera a disfrutar.

Y es que al final lo que la caverna (y gran parte de la derecha no perdona) es que la mujer haya dejado de estar sometida al hombre. Que la mujer pueda tomar decisiones por sí misma al respecto de su vida, su cuerpo, sus compañías y lo que le venga en gana. Porque entonces es cuando el macho dominante deja de ser dominante y pasa a ser un mero comparsa, un comparsa que no soporta que una mujer pueda ser más que él. Incluso en la cama.

Por cierto, yo también sé ofender. Pero no ofende quien quiere, sino quien puede. Y cuando la derecha y la caverna se quedan sin argumentos con meter Aído y sectario en la conversación (también vale el término progre, porque para esa caterva de gente el progreso es insultante) es suficiente para saber que se ha pisado en callo.

Por cierto, en el DRAE la primera acepción de libertad dice textualmente: Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Yo entiendo el término hombre como género humano, hombre y mujer. La caverna lo entiende en el sentido literal, porque sólo el hombre puede elegir al ser el único responsable de sus actos.

Así nos luce.

Aprovechando que estoy en el OME viendo temas de publicidad online, y que está la twitteresfera y la blogosfera revolucionada con el asunto del aborto, pues voy a hacer un cafre.

Claro, porque aunque suponga más gastos para poder conquistar a alguien prefiero utilizar el SEM. ¿Por qué? Porque fijas una estrategia, compruebas los recursos que tienes a tu disposición, ves los pros y los contras de esa estrategia, ves el posible público objetivo después de realizar un estudio de mercado… Vamos, que te tienes que comer la cabeza en las fase previas. Pero claro, una vez que has dado comienzo a la campaña tienes que hacer más cosas: tener un plan alternativo, hacer lo posible por mantener la atención y crear un ámbito adecuado para que la campaña funcione y obtener resultados. Obviamente, hay que tomar precauciones, pero si la campaña finalmente no funciona, una buena retirada a tiempo puede suponer una victoria. Y si funciona, pues siempre se puede ganar un cliente o romper la relación, sin más.

Sin embargo, otra gente se conforma con el SEO. Simplemente utilizar código, tácticas medianamente imaginativas, pero manidas y que, en muchos casos, suponen simplemente obtener resultados. Sin más.

Pues eso mismo aplicadlo ahora al sexo.

Ahí queda.

Hoy se está debatiendo en el Senado la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Una de las leyes más necesarias y justas de nuestra democracia ha sido denostada con los argumentos más simplistas, soeces y lamentables que se recuerden. Desde que las mujeres van a ser obligadas a abortar, pasando porque la familia se rompe y llegando a que algún rojo malvado se va a comer los fetos… (obvio al Arzobispo de Granada por ser debidamente conocido)

Sinceramente, el aborto es un tema más en el que se nos demuestra que lo importante para los sectores más reaccionarios de la sociedad es que no exista la posibilidad de tener opciones. Todo ha de ser lo que sus ideas defienden. No cabe la posibilidad de elegir, todo ha de ser una vida simple. Y pasa con el aborto, con la religión, con la educación, con la sanidad, con el progreso de la sociedad, en definitiva.

Es por ello que se han de decir las cosas como son. Esta ley es necesaria, da la posibilidad a las mujeres de elegir qué hacer con su propio cuerpo (no les obliga a abortar) e incluye medidas que o bien no se plantearon en un momento en que nuestra sociedad no estaba preparada para ello o bien algunos no tuvieron lo que había que tener para plantearla cuando tenían mayoría absoluta. Y no todo en la ley es aborto, se apoya la prevención de los abortos no deseados y la educación sexual.

Le pese a quien le pese, le guste a quien le guste, la ley saldrá adelante.

Cinco días cinco que llevamos de año y vaya racha. Que si blasfemar en Irlanda se convierte en delito, que si resulta que un contrato de asistencia en telecomunicaciones para prensa se convierte en objeto arrojadizo contra el gobierno, que si Rajoy sale con una uña roñosa ayer en el ABC, que si nos enteramos que el arzobispo de Granada dice que el aborto es más repugnante que los crímenes nazis, que si hay crisis y los centros comerciales están hasta las mazas de gente, unos cuantos “opinadores de postín” que se preocupan de que internet sean los que descargan cosas pero no todos con las carencias que hay tanto en conocimientos como en infraestructuras de acceso, una carroza antiaborto se cuela en la Cabalgata de Reyes de Madrid…
Y para colmo los Reyes nos los trajo Rouco hace semana y media porque él lo vale.
¿Dónde está la libertad? La mía, la tuya, la de quienes opinamos que para avanzar hay que dar pasos al frente y enfrentarse a las estructuras. La de quienes creemos que la crítica es sana. La de quienes creemos que todo se puede hablar.
Hay veces en que no quiero pensar esto, pero empiezo a creer que “ellos” son todos iguales: el progreso lo marco “yo”, y si “tú” lo haces no es progreso. Porque “yo” no he tenido esa idea.
Manda cojones.
PS: for Irish readers, God is a Woman, and fucking with her is being in Heaven

Actualización: en la web del Arzobispado de Granada podéis leer la homilía completa.

Hoy justo antes de tomar café, he visto la noticia sobre las declaraciones efectuadas en su homilía del domingo 20 de diciembre por parte del arzobispo de Granada. Fuera aparte de lo execrable de las manifestaciones de este señor (dio a entender que la mujer que aborta “mata a un niño indefenso” y, por tanto, “da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar” de su cuerpo, y añadiendo perlas como “es de cobardes matar al débil”, refiriéndose también a la Edad Media, esa época “que nadie se atreve a recordar porque tampoco es políticamente correcto”, para señalar que hubo una orden militar cristiana en la que los caballeros hacían el juramento de no combatir nunca con menos de dos enemigos a la vez porque para ellos era “indigno combatir de igual a igual” con quien no era cristiano).

Me permito a este prelado recordarle los casos de abusos sexuales cometidos en Irlanda (con el silencio del Estado) o los casos de abusos sexuales en Estados Unidos resueltos a golpe de talonario.

También comenta el prelado que los crímenes nazis no son tan repugnantes como los que permite cometer la Ley. Obviamente, el silencio de la Cúpula de la Iglesia a este respecto durante los años de la guerra no es nada favorecedor. Pero claro, no fueron tan repugnantes.

Que estas declaraciones estén moviéndose ahora viene a demostrarnos que una religión que se basa en el odio y en la exclusión y no en el amor y en la inclusión no es precisamente la que aparece en el Nuevo Evangelio.

¿O es que en el Vaticano tienen otro ejemplar?

Antes de que nadie se me lance al cuello, el prelado Martínez es libre de expresarse como lo ha hecho. Por supuesto, uno de los principios fundamentales de nuestra democracia es la libertad. Pero la libertad tiene límites: la libertad de los demás. Y me ofende lo que dice.

Algún día la cúpula de la Iglesia se dará cuenta de que su libertad no es la libertad de todos.

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