No quería hablar de impuestos pero voy a tener que hacerlo. Obviamente, lo hago porque quiero, nadie me fuerza, pero como aquí todo el mundo tenemos opinión y todos tenemos culo, pues allá va mi calvo.
No estoy a favor de la subida de impuestos. Pero no por la subida en sí, sino porque estoy en contra de las bajadas. En épocas de picos de consumo, es lógico que la tentación sea bajar impuestos. ¿Por qué? Porque vende muy bien. El gobierno de Aznar (y los primeros años del gobierno socialista) se ha vivido una vorágine de bajadas de impuestos generalizadas. Todo el mundo se queda en el IRPF, pero no se profundiza en la práctica supresión del Impuesto de Patrimonio, la práctica eliminación de los Impuestos de Sucesiones y Donaciones y en las bajadas de los Impuestos de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
Empecemos por el IRPF: los 400 puñeteros euros. En su momento a mí me pareció una medida ridícula. Con esos 400 napos lo más que podía hacer era pagar parte del seguro del coche, irme al Oktoberfest o pasar un fin de semana por ahí. Vamos, que es el puñetero chocolate del loro. Pero claro, ahora van, nos quitan esa deducción (que hay gente que no llega ha esa cifra, qué fácil es hacer demagogia). Y vamos, el IRPF es ése puñetero impuesto que necesita un programa que se llama PADRE para poder entenderlo, vamos hacerlo. Igual la cosa es hacerlo más sencillo. Quitar deducciones estúpidas o simplificarlas.
Sigamos con el Impuesto del Patrimonio: puede que sea uno de los impuestos calificables de injustos, ya que hay gente que dedica recursos para generar más recursos, es decir, usan rentas del trabajo o del patrimonio para adquirir acciones, inmuebles, etc., y tributan por la mera posesión. Vale, hasta ahí de acuerdo. Pero claro, creas una sociedad y te puedes ahorrar dinero, sobre todo si se suma la tributación del IRPF y la de este impuesto.
Ahora vamos a por Sucesiones y Donaciones: que tus padres la diñen y en menos de 6 meses tengas que pagar impuestos por una casa roñosa y cuatro putos duros en el banco no es que sea una putada, es que el Estado se está riendo de ti. Pero claro, hay gente que tiene mucha pasta e incluso seguros de vida gordos, e incluso fideicomisos e incluso cosas que le dejan familiares lejanos. De momento, se ha retocado lo suficiente como para que no sea un impuesto que grave demasiado a la gente de rentas medias (prácticamente la totalidad de la gente), pero aun así debería retocarse para que quien tenga que pague. Lo mismo pasa con las Donaciones: se retocan para que las prácticas difíciles de detectar con movimientos de dinero apenas tributen, pero se retocan lo suficiente para que esos retoques supongan un hostión considerable si hay pareja de por medio (las Haciendas regionales no son tontas, y si son del PP, os puedo asegurar que ni mucho menos, pero son grandes comerciales: venderían arena en el desierto).
Y qué decir de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos: justo cuando está todo el mundo en la vorágine de comprar viviendas se bajan los impuestos en vez de generar superávit o mejorar servicios con los impuestos que se ingresan. Sí, soy un radical. Total, me dedico a hacer hipotecas, veo las barrabasadas que se han hecho durante el boom inmobiliario y las están por llegar ahora que la peña está como está. Quizá por eso defiendo el alquiler y vivo de alquiler.
Bueno, lo dicho, que el Partido Popular en época de vacas gordas bajó los impuestos (de hecho lo ha seguido haciendo para este ejercicio en las Comunidades que gobierna o los ha subido si no se han retocado límites de renta para deducciones, lo que supone subirlos en la práctica) y se ha dedicado a lo que ellos estiman es política social: subvenciones y dineros para todos.
Así que ahora que se ahorren las lecciones de política económica. Igual si ellos no los hubieran bajado ahora estaríamos mejor.
Sólo una palabra: Chile.
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