Esta mañana he asistido a la Asamblea Informativa del PSOE Valladolid en la que Mario Bedera, Secretario General y Senador, ha explicado las medidas de ajuste del Gobierno para afrontar la crisis económica. En ella, ha dado un repaso a las diferentes circunstancias que nos han llevado a la situación actual.

Os invito a pegarla un vistazo y a compartirla si lo estimáis oportuno. Tened en cuenta que la situación es complicada, que la crisis está afectando a los ingresos y que aunque se han tocado determinadas partidas sociales, otras están salvaguardas por los diferentes años de superávit que pronto se han olvidado. La presentación está tal y como la ha realizado Mario, con lo que sé que hay un pequeño error (la época de bonanza llegó a 2008, no hasta 2009), pero el trabajo que hay detrás de este pequeño documento es mucho. Sobre todo teniendo en cuenta las diferentes obligaciones que están afrontando muchos políticos estas semanas en forma de reuniones, eventos, viajes, etc.

Pero, sobre todo, lo que quiero que tengáis en cuenta es que en la situación que estamos enfrentando es más que necesario el apoyo de todas las fuerzas políticas. Arrimar el hombro. Porque si pensionistas, funcionarios, la Administración, cargos públicos y demás arriman el hombro, no entiendo porqué el Partido Popular sigue enrocado en comparar España con Grecia, porqué se intenta desestabilizar al Gobierno a las primeras de cambio y porqué no se intenta transmitir confianza en una situación que es la que es, pero que no es tan cercana al apocalipsis como nos quieren pintar. Porque en otros muchos países tanto Gobierno como oposición (por ejemplo, Portugal, donde la situación es peor) están trabajando juntos y buscando acuerdos para salir de la crisis.

Llevamos una temporada donde parece que el Gobierno de la Nación ha perdido el norte. Se hacen propuestas que al día siguiente son tumbadas por el propio Gobierno, la oposición se relame y se frota las manos ante unas próximas elecciones, los sindicatos salen a la calle…

Muchas de estas propuestas parecen auténticos globos sonda para confirmar las reacciones de la sociedad y explorar qué límites son los que se pueden llegar a asumir. Esto mismo sucedió ya en la primera legislatura de José María Aznar (ese gran estadista), en una situación de recuperación y casi bonanza económica en la que ya se plantearon subidas de impuestos, que la caja de la Seguridad Social se iba a agotar, que si recortes sociales, etc.

En su momento esto estuvo personificado principalmente en la persona de José Luis Barea, Director de la Oficina Presupuestaria si no recuerdo mal, que con esa pinta de científico loco encorbatado que tenía parecía el Quijote del gobierno hablando sobre el apocalipsis. Sin embargo, mucha gente atribuye esta estrategia a la improvisación, a la inexperiencia que en aquellos momentos podría tener el Partido Popular en materia de gobierno (¿alguien se cree ese argumento, cuando estaban gobernando en diferentes Comunidades?)…

Sin embargo, si detrás de aquél Ejecutivo estaba alguien como Miguel Ángel Rodríguez (sí, el ínclito MAR), ¿alguien cree que hoy no hay nadie especialista en comunicación dentro del gabinete de Presidencia del Gobierno? Al final la opinión pública tras todos esos globos sonda acabó convencida de una realidad que no era real: que el Estado estaba prácticamente en bancarrota y que eso era culpa de los rojos socialistas herejes que habían estado gobernando antes, con lo que hacía falta una política de austeridad en el gasto. Es decir: recortar el Estado del Bienestar.

Ahora bien, la situación ahora es diferente. Estas medidas que se están planteando habrán de tomarse, bien de la forma más radical posible bien suavizadas. Otras quizá no se puedan tomar por ser insostenibles e indefendibles políticamente, pero que nadie piense que desde Presidencia del Gobierno se están dando bandazos.

Si por entonces (hace 12-14 años) se pensaba que era una línea marcada políticamente hacia el liberalismo, ¿no podemos pensar que hoy es una política encaminada a garantizar el Estado del Bienestar que ha sido una de las conquistas de los años 80 y primeros 90? Y, ¿quién gobernaba por entonces?

Ahí queda eso.

Ayer se empezó a oír un runrún sobre la posible sucesión de Zapatero. Lo de siempre: proyecto acabado, no hay sucesor claro, falta de aspiraciones…

Aparte de lo que yo pueda considerar sobre esa sucesión (la institución es el Partido, nosotros somos prescindibles y meros instrumentos), no acabo de entender la necesidad de abrir este debate.

El país se encuentra en un momento crucial, ya que 2010 puede significar el despegue de la economía y el inicio de la senda de la recuperación económica. También estamos a las puertas del semestre de la Presidencia de la Unión Europea, donde España juega un papel mucho más importante de lo que muchos creen. Y, lo que es más importante, lo que quiere venir, la oposición del Partido Popular, no ha mostrado las cartas de su proyecto. Bueno sí: la inacción como culpa de los demás.

Y es que este debate, alimentado desde la derecha, no debe ser ahora mismo lo más importante para nosotros. Nuestra labor es demostrar que se está trabajando, por mucho que se niegue. Escuchar los problemas de la gente y trasladarlos para que se les escuche (oír se oye el murmullo del mar, a la gente hay que escucharla). Y hemos de hacer piña para que se vean los avances en protección social que se están consiguiendo: los 420 euros para parados de larga duración, las prestaciones para autónomos (que son trabajadores, y más que mucha gente, a ver si empezamos a darnos cuentecita ya de una vez), las inyecciones de liquidez para Ayuntamientos, la financiación autonómica (si la aceptan los gobiernos del PP no debe ser tan mala, ¿no?).

Y ahora entiendo que se quiera dejar pasar la Presidencia de turno de la UE antes de entrart en ningún otro debate: la agenda marcada para este semestre significará la definitiva incorporación de nuestro país al vagón de cabeza o irnos rezagando para quedar en los vagones de cola.

Sinceramente, viendo a Díaz-Ferrán y su labor como empresaario y la oposición del PP, creo que muchos quieren que sigamos en ese vagón de cola.

Pero ni Zapatero ni los socialistas queremos que esto sea así, ¿o después de 130 años resulta que lo que nos gusta es el masoquismo?

No podría encontrarle otra explicación.

Me extiendo de nuevo en el tema, pero con otros aspectos algo más desconocidos y que igual pueden iluminar. Advierto, sólo doy pinceladas y es largo, pero creo que debemos informarnos de muchas cosas.

Obviamente, lo primero es de justicia: mi anterior entrada no está a la altura. Básicamente, nuestro estado de ánimo también sirve de referencia a la hora de expresarnos y no tuve uno de mis mejores momentos cuando estaba escribiendo eso. Tiene varias faltas de ortografía, algún que otro error de sintaxis y, para colmo, con varias expresiones malsonantes. Pero no lo voy a retocar. Así, si alguna vez estoy a punto de meter el cuezo hasta el fondo, me acordaré de esta entrada como ejemplo de lo que no hay que hacer. Mea culpa.

Sí quiero comentar un aspecto sobre las subidas de impuestos que no se suele tener en cuenta: la Inspección de Tributos.

Por mi trabajo suelen llegarnos cada vez más reclamaciones de impuestos por parte de las Haciendas regionales en materia de tributos relacionados con operaciones inmobiliarias. La más normal y común (y que atajo de raíz con un “no es mi problema”) es la revisión de valor que hacen los Servicios de Valoración. Básicamente estas revisiones conllevan que si se ha declarado que el valor del inmueble es de 200.000 euros y aplicando una serie de coeficientes (zona donde está el inmueble, repercusiones de suelo, etc) se estima que el valor es de 314.537,33 euros, se ha de pagar el impuesto por la diferencia. Como esto es un blog, no entro en muchos detalles, pero estas revisiones se llevan realizando desde hace mucho tiempo y, sinceramente, cada palo que aguante su vela y si se ha intentado defraudar como es en más del 90% de los casos, pues a pagar.

Sin embargo, también nos están llegando reclamaciones por operaciones que, o bien no estaba claro que tributaban, o bien son operaciones sui generis que pueden calificarse como exentas, pero finalmente no lo son. Y es que en épocas de crisis se juega mucho en el filo de la navaja. Cuando las cosas iban bien, con tu nómina y cuatro ahorrillos los bancos te financiaban el 100% más gastos. Problema: ahora que las cosas están mal, tienes que refinanciar tu deuda, se te estropea el coche, te das un capricho, y el banco te va a pedir más garantías.

Pues bien, las Haciendas regionales no son tontas, y están realizando revisiones de supuestos que podrían encajar dentro de las exenciones de los Impuestos de Tranmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados y en Sucesiones y Donaciones. Si te acercas a tu banco y te piden que tus padres sean avalistas, habrá que pagar de nuevo toda la cantidad garantizada porque al responder de forma solidaria contigo, se interpreta como incorporación de nueva garantía (esto está claro, no hay más que decir; las fianzas tributan). Si resulta que tienes que ampliar 6.000 euros tu hipoteca para una chapucilla en casa y se incorpora el garaje que previamente no estaba hipotecado, no sólo vas a pagar por la responsabilidad hipotecaria de lo ampliado, sino que al incorporar una nueva garantía real, se entiende que se realiza una nueva distribución de hipoteca en documento público y, por tanto, tributa (casualidades de la vida: se admiten distribuciones en documento privado en promociones inmobiliarias en el Registro de la Propiedad y, además, no tributan).

Y, se está empezando a interpretar que la incorporación de un nuevo prestatario (es decir, que tus padres que iban a ser avalistas, de repente sean titulares contigo del préstamo) tributará por Donaciones, con el correspondiente pago extra.

Estas revisiones de los Servicios de Inspección se han empezado a realizar con carácter más general desde finales de 2007, cuando empezó a desinflarse el mercado inmobiliario. En bastantes de los casos que se dan, el sujeto pasivo es el Banco, puesto que es a favor de quien se constituye la garantía, pero (siempre hay un pero) en las escrituras de hipoteca se indica que todos los gastos e impuestos corren de cargo de la parte prestataria, llegando a incluirse hasta las posibles revisiones de los Servicios de Inspección. Por cierto, no está de más recordar que existe un Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos Urbanos (la plusvalía municipal, que todo hay que explicarlo) que se está endureciendo bastante. No estaría de más que se vaya con pies de plomo para evitar problemas, sobre todo en las poblaciones con autoliquidación, que hay un plazo de un mes para liquidarla.

Sinceramente, estas prácticas también suponen un incremento de la presión fiscal y más cuando son hechos sujetos a interpretación. Y esto no se tiene en cuenta a la hora de concretar los datos de la presión fiscal que se soporta en nuestro país. Y que no se me acuse de sectario: esto se hace en todas las Comunidades Autónomas.

Bueno, como no todo es que yo hable, os recomiendo que leáis concienzudamente a Bernardo Ramos, Cristina Cifuentes y Yeray Díaz sobre este tema, cada uno de ellos con su correspondiente punto de vista. Seguramente Alberto Medrán sacará algo en su blog (bueno, prometido quedó en la anterior entrada), pero hasta pasadas unas horas desde que escribo estas líneas no será público, pero sí será interesante porque hablará de cómo se está comunicando la subida de impuestos (sí, va en cursiva).

Recordad, muchas veces no hacen falta grandes nombres para soluciones a problemas del día a día.

No quería hablar de impuestos pero voy a tener que hacerlo. Obviamente, lo hago porque quiero, nadie me fuerza, pero como aquí todo el mundo tenemos opinión y todos tenemos culo, pues allá va mi calvo.

No estoy a favor de la subida de impuestos. Pero no por la subida en sí, sino porque estoy en contra de las bajadas. En épocas de picos de consumo, es lógico que la tentación sea bajar impuestos. ¿Por qué? Porque vende muy bien. El gobierno de Aznar (y los primeros años del gobierno socialista) se ha vivido una vorágine de bajadas de impuestos generalizadas. Todo el mundo se queda en el IRPF, pero no se profundiza en la práctica supresión del Impuesto de Patrimonio, la práctica eliminación de los Impuestos de Sucesiones y Donaciones y en las bajadas de los Impuestos de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

Empecemos por el IRPF: los 400 puñeteros euros. En su momento a mí me pareció una medida ridícula. Con esos 400 napos lo más que podía hacer era pagar parte del seguro del coche, irme al Oktoberfest o pasar un fin de semana por ahí. Vamos, que es el puñetero chocolate del loro. Pero claro, ahora van, nos quitan esa deducción (que hay gente que no llega ha esa cifra, qué fácil es hacer demagogia). Y vamos, el IRPF es ése puñetero impuesto que necesita un programa que se llama PADRE para poder entenderlo, vamos hacerlo. Igual la cosa es hacerlo más sencillo. Quitar deducciones estúpidas o simplificarlas.

Sigamos con el Impuesto del Patrimonio: puede que sea uno de los impuestos calificables de injustos, ya que hay gente que dedica recursos para generar más recursos, es decir, usan rentas del trabajo o del patrimonio para adquirir acciones, inmuebles, etc., y tributan por la mera posesión. Vale, hasta ahí de acuerdo. Pero claro, creas una sociedad y te puedes ahorrar dinero, sobre todo si se suma la tributación del IRPF y la de este impuesto.

Ahora vamos a por Sucesiones y Donaciones: que tus padres la diñen y en menos de 6 meses tengas que pagar impuestos por una casa roñosa y cuatro putos duros en el banco no es que sea una putada, es que el Estado se está riendo de ti. Pero claro, hay gente que tiene mucha pasta e incluso seguros de vida gordos, e incluso fideicomisos e incluso cosas que le dejan familiares lejanos. De momento, se ha retocado lo suficiente como para que no sea un impuesto que grave demasiado a la gente de rentas medias (prácticamente la totalidad de la gente), pero aun así debería retocarse para que quien tenga que pague. Lo mismo pasa con las Donaciones: se retocan para que las prácticas difíciles de detectar con movimientos de dinero apenas tributen, pero se retocan lo suficiente para que esos retoques supongan un hostión considerable si hay pareja de por medio (las Haciendas regionales no son tontas, y si son del PP, os puedo asegurar que ni mucho menos, pero son grandes comerciales: venderían arena en el desierto).

Y qué decir de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos: justo cuando está todo el mundo en la vorágine de comprar viviendas se bajan los impuestos en vez de generar superávit o mejorar servicios con los impuestos que se ingresan. Sí, soy un radical. Total, me dedico a hacer hipotecas, veo las barrabasadas que se han hecho durante el boom inmobiliario y las están por llegar ahora que la peña está como está. Quizá por eso defiendo el alquiler y vivo de alquiler.

Bueno, lo dicho, que el Partido Popular en época de vacas gordas bajó los impuestos (de hecho lo ha seguido haciendo para este ejercicio en las Comunidades que gobierna o los ha subido si no se han retocado límites de renta para deducciones, lo que supone subirlos en la práctica) y se ha dedicado a lo que ellos estiman es política social: subvenciones y dineros para todos.

Así que ahora que se ahorren las lecciones de política económica. Igual si ellos no los hubieran bajado ahora estaríamos mejor.

Sólo una palabra: Chile.

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