El pasado viernes se produjo una situación que, para mi modesta opinión, puede marcar un antes y un después en la política vallisoletana. Los hechos son como siguen:
En reunión extraordinaria de la Comisión de Urbanismo, se aprueba provisionalmente el plan de Valdechivillas, para que vaya al próximo pleno.
A las 10:30 horas de la mañana, el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Valladolid lee el manifiesto en apoyo de los concejales contra los que se ha querellado Urbespacios. Solicitan su inclusión en la causa, toda vez que las acciones del Grupo han sido de manera colegiada y nunca con carácter personal (en las ruedas de prensa no tiene porque estar todo el mundo).
Se aplaza sine die el Pleno del Ayuntamiento previsto para el primer martes del mes de septiembre, es decir el día 1, toda vez que Urbespacios no ha planteado aún la recusación en el Ayuntamiento de Valladolid ni se ha pronunciado el juzgado que, por turno, debería hacerlo.
¿A qué espera Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid, para hablar sobre el tema? ¿Le han dado algún tipo de medicación para que no hable? ¿Le han atado a una silla?
Sinceramente que una constructora esté haciendo un trabajo tan sucio es algo que no tiene parangón en la historia de nuestra Democracia. Democracia ésta, con mayúsculas, que se está viendo amenazada con las palabras de una ambición desmedida y los silencios de un interés particular. Pero en 2011 tenemos la oportunidad de cambiar esta situación. Recordadlo.
La Democracia, le pese a quien le pese, no se va a parar.





