Cinco días cinco que llevamos de año y vaya racha. Que si blasfemar en Irlanda se convierte en delito, que si resulta que un contrato de asistencia en telecomunicaciones para prensa se convierte en objeto arrojadizo contra el gobierno, que si Rajoy sale con una uña roñosa ayer en el ABC, que si nos enteramos que el arzobispo de Granada dice que el aborto es más repugnante que los crímenes nazis, que si hay crisis y los centros comerciales están hasta las mazas de gente, unos cuantos “opinadores de postín” que se preocupan de que internet sean los que descargan cosas pero no todos con las carencias que hay tanto en conocimientos como en infraestructuras de acceso, una carroza antiaborto se cuela en la Cabalgata de Reyes de Madrid…
Y para colmo los Reyes nos los trajo Rouco hace semana y media porque él lo vale.
¿Dónde está la libertad? La mía, la tuya, la de quienes opinamos que para avanzar hay que dar pasos al frente y enfrentarse a las estructuras. La de quienes creemos que la crítica es sana. La de quienes creemos que todo se puede hablar.
Hay veces en que no quiero pensar esto, pero empiezo a creer que “ellos” son todos iguales: el progreso lo marco “yo”, y si “tú” lo haces no es progreso. Porque “yo” no he tenido esa idea.
Manda cojones.
PS: for Irish readers, God is a Woman, and fucking with her is being in Heaven
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ESTAMS LOKS HO KE?
Jan 5
Aclarando que es gerundio
Dec 19
Ayer me llegó un reproche en Twitter respecto a mi actuación en el día de ayer. Llegó a través de versoblanco, una persona que no conozco, que no seguía en Twitter y que, por lo poco que he visto, tiene una página muy interesante y que os invito a visitar, como no puede ser de otra manera: versoblanco.com.
El reproche venía por varias razones:
- Publicar el manifiesto en el blog y luego criticarlo. Sí, lo he publicado, porque sólo puede haber un manifiesto. Y porque estoy básicamente de acuerdo con él: no al cierre por decisión administrativa, ha de buscarse un nuevo modelo de negocio, los protocolos de descarga están demonizados, debatir nuevos modelos de protección, etc. El texto es, hablando en romano paladín, cojonudo. Sin embargo, al día siguiente de la publicación del manifiesto ya empiezo a criticar, y además de manera bastante vehemente. Porque me parece muy fuerte que se convoque una reunión en el Ministerio con la Ministra para la foto y que ésta no suspenda la agenda y se vaya a los 20 minutos de empezada la reunión; porque me parece que levantarse de la mesa no casa mucho con lo que se pide en el manifiesto sobre debatir; porque el Partido Popular (adalid del liberalismo, no lo olvidemos, cosa que no es mala, porque al menos es una ideología) va a sacar rédito de esto criticando los derechos de autor y la propiedad intelectual, cuando son los mayores defensores de la propiedad privada y quienes han ayudado (no sólo ellos, sí, es verdad) a que el país se encuentre con un parque de viviendas pendientes de colocar y en la situación actual.
- Me he metido con David Bravo. La razón por la que me metí con él fue básicamente un malentendido y pedí perdón en su momento. Sin embargo, cuando me metí con él y me desmarco definitivamente de los promotes del Manifiesto es una razón muy sencilla: el Parlamento, el Gobierno y nuestra Administración no funcionan como a todos nos gustaría. No son ágiles, están llenas de jetas, sobredimensionadas y hay un jaranal de competencias muy grande. Sin embargo, hay gente dentro de las Instituciones que quiere cambiar esto. Pero todo lleva unos plazos, unas garantías, unos procedimientos, y nos guste o no hay que respetarlos para cambiarlos. El Anteproyecto aún no ha pasado a la fase definitiva, y el Anteproyecto tiene muchas páginas, muchísimas. Y quizá cuando llegue a la fase de Proyecto, es decir, cuando se apruebe por el Consejo de Ministros quizá la Disposición Final no esté o haya sido modificada. Y quizá cuando sea Ley ni siquiera esté y se aplace el debate de la misma para la Ley de Enjuciamiento Criminal y tenga rango de Ley Orgánica, esto es, con más consenso y más garantías si cabe. De todo este proceso ya hablé anteriormente, así que poco más puedo decir. Pero hay que entender que quince días en Política cuando se está negociando (igual que en la vida real) no son nada, y que la Ley de Economía Sostenible tiene mucho recorrido.
- Yo soy político y se espera de mí más corrección. Bueno, aquí entramos en tema personal. Antes que político soy persona y me defino como bastante crítico y cafre. Muy cafre. Cierto es que podría haber elegido otras maneras, pero entre la ironía y el trazo grueso la línea es muy fina. Pero la crítica a temas del partido la ejerzo dentro del partido y con los instrumentos que tengo a mi alcance. No se me ocurriría hacer una entrada a poner a caer de un burro a alguien del partido o a alguna actuación del partido. Sí la haría con un espíritu de crítica constructiva, aportando soluciones o mostrando errores que no han de cometerse, pero será el último recurso y, además, no creo que mucha gente a la que ha de llegar esa crítica la leyera.
Ahora sí, lo que estoy criticando últimamente no es el manifiesto, sino la soberbia y la altanería, amén de la hipocresía y la incongruencia. Personas que siguen a poca gente con Enrique Dans o David Bravo no pueden pedir a los políticos que les escuchen, porque ellos tampoco escuchan. Y Twitter no es el mundo real, pero se le parece. Sí, mi comentario en el día de ayer de que seguía a más de 800 tuiteros quedaba un poco dansiano (toma palabro), pero es porque sigo a quien tiene algo que decir, dice cosas interesantes, informa (medios de comunicación, por ejemplo) o simplemente son mis amigos y los conozco. Como en el mundo real.
Y si en el mundo real estamos pidiendo a gritos que nos escuchen, no creo que una persona que no escucha se merezca que le haga caso. Y si lo critico, igual que lo hace mucha otra gente, quizá debería mirárselo.
La soberbia es muy mala compañera de viaje. Quizá la peor, porque sólo deja oír el eco de las propias palabras.
Y el eco, ya se sabe, no responde: repite lo que uno ha dicho.
Nos encontramos con que nuestra vida se convierte en miserable. Pero hemos de luchar con todas nuestras fuerzas para denunciar la estulticia y la tontería que dirían Def Con Dos.
Todo esto viene al hilo de la polémica del Manifiesto. Desde hace poco se han abierto las hostilidades. Los gurús están perdiendo la paciencia pensando que nuestros gobernantes siguen el mismo ritmo que seguimos en nuestro mundo 2.0, de constantes cambios, idas, venidas, inmediatez, etc.
La “Ley” no es tal. Es un anteproyecto, no ha entrado al Consejo de Ministros.
Y la próxima vez que un abogado geek o cualquier otro gurú publique un tuit como éste, que piense que algunos tienen memoria de dónde estábamos todos en 2002. Yo, personalmente, antepuse que mi hermano pudiera ir a la Universidad a poder hacer un Máster del Universo en Derecho de las Nuevas Tecnologías o hacer las oposiciones a notarías.
Y es que efectivamente, fools can be kings. Y parece que es el momento que nos ha tocado vivir, no sólo en Internet, sino en muchos otros ámbitos.
Pero nadie me cogerá con vida. No al menos con esta vida.
Es momento de cambiar.
Ayer, Día de la Constitución, se seguía erre que erre con el Manifiesto de marras. Cojo parte de los argumentos que dado en el blog de Enrique Dans en un comentario que he dejado y que, en el momento en que escribo esto, no ha sido aún trolleado.
Sinceramente, sigo estando de acuerdo con el tema, pero empieza a cansarme el asunto. Primero, porque conozco a gente en el Senado, en el Congreso y en el Partido que no casa con lo recogido en la Disposición Final Primera que, por otra parte, ya comenté en esta misma casa el miércoles y el viernes. Por tanto, estamos hablando de un anteproyecto de Ley, que aún tiene que perfilarse mucho más antes de llegar al Congreso y que, le pese a quien le pese, se va a cambiar.
Segundo, porque me parece una cagada (con todas las letras) la reforma que se plantea. Entre el control judicial y el administrativo hay muchos grises, muchos intereses que defender y mucha gente que criticar y que defender. Muchos grises porque se está defendiendo el gratis total, el que puedas descargarte por la patilla cualquier cosa de la Red. Pero tampoco podemos poner la propiedad intelectual en un pedestal y convertirla en intocable. Hay que iniciar un debate más pausado y reposado sobre cómo ha de protegerse la misma y, por otro lado, fomentar la creación cultural por encima de entidades de gestión privadas que recaudan un dinero que, sinceramente, podría ser muy útil para programas de promoción cultural y para que llegara a los autores que se lo merecen, a los que lo pasan mal, a los que no cobran por sus creaciones, a los que les hacen falta locales de ensayo o donde exponer, locales donde leer sus letras. Este debate quizá no interesa a los gurús, ¿por qué? ¿Por lo que cobran por conferencia?
Y tercero, porque en la Ley de Economía Sostenible, perdón, en el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible se incluyen otras muchas cosas que hacen falta en la economía. Quizá la estrategia (como se puede ver hoy en la página del PP) es cargarse la Ley para decir que el Gobierno no hace nada. Pero casi 200 folios es mucho trabajo, muchísimo, el de mucha gente en muchos ministerios, gabinetes, asesorías, etc. Incluso fuera del gobierno. Y si lo que se va a hacer es hablar de la Disposición Final Primera, sinceramente, creo que hay cosas más importantes de las que hablar o de seguir a gente que con toda seguridad poco les va a faltar en esta vida.
Lo dicho, como decía el Señor Lobo en Pulp Fiction: No empecemos a chuparnos las pollas.
Cuando se apruebe la Ley en el Congreso, entonces tendremos una Ley. Mientras tanto, sólo algo que se puede cambiar y que no está aprobado aún.
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.




