Joven, permitame un consejo. Haga como yo, no se meta en política.

Esto le comentaba Franco a sus ministros. Y es que por una mera cuestión semántica lo que hoy se llama Derecho Constitucional por esa época se llamaba Derecho Político. Y así lo han estudiado muchos de los prohombres que hoy día gobiernan y/o hacen oposición (hay gente que gobierna en una Comunidad Autónoma y hace oposición al Gobierno Central; y no me invento nada), aunque también lo he oído y dicho en la Facultad. Cosas que pasan.

El problema es que en esa cuestión semántica parece que residía el recurso del Estatut: no se hace política, se pretende ratificar la constitucionalidad del mismo y cuando se impugnan 136 artículos y sólo 14 son declarados contrarios a la Constitución (que tengo que leer la sentencia, imagino que como todo el mundo), pues resulta que sí se acata la sentencia y se vive en un mundo de felicidad y buenrollismo, como el de Alicia Sánchez Camacho, tal y como la he oído hoy en la radio hace un rato.

Es decir, el recurso no era una cuestión política. Resulta que los demás son los que se meten en política.

Al final va a resultar que todo quedó atado y bien atado.

Pues sí, señoras, señores, niños, niñas y demás seres de buen guardar. Me harta bastante el hecho de que las cosas se tengan que hacer sin insultar ni menospreciar a nadie. No puedes hacer un chiste sobre alguien famoso sin que uno de sus fanboys venga a decirte que no tienes razón y automáticamente te prive de tu derecho a réplica o dar una explicación mediamente convincente.

No puedes hablar de ningún tema siendo mínimamente capcioso porque alguien se va a enfadar mucho y te va a hacer pimpan en el culete. Me infla las pelotas ver anuncios de higiene íntima en los que parece que ser mujer y tener la menstruación es una experiencia cercana a los orgasmos las visiones de Santa Teresa de Jesús o de niños haciendo caquita y pipí cuando un sus jiñotes apestan como si el mismo Belcebú te hubiera eructado en la misma jeta. Coño, que un negro es negro; ¿yo que soy, transparente?

Me toca el cimbrel ver a periodistas haciendo entrevistas que parecen sexo oral, entrevistas en las que el entrevistado (político, famoso, petardo) responde únicamente a lo que está pactado (ojo, el problema no son los periodistas, sino quienes dirigen los medios, y aún así no todos). Y me lo toca más todavía la indignación de algunos famosetes abandonando los platós cuando les hablan de temas incómodos. Me infla las pelotas sobremanera que la gente se indigne con cosas que carecen de la más mínima importancia.

No sigo porque si sigo no acabo. Seguro que se os ocurren mil ejemplos. Al final voy a acabar reclamando el humor de Arévalo o Marianico el Corto como algo transgresor e inteligente.

Ah, y que hablen de potorros y pollones en los anuncios de condones.

Y sí, sé lo que pone en Esteban (yo, vamos). Lo escribí yo. ¿Pero no os harta tanto buenrollismo innecesario? ¿O será que tenemos perdido el sentido del humor?

Cierto es que esto lo escribo después de ver Blade Runner (de hecho el título es una frase de la película), pero hay una palabra que define muy bien a los replicantes: esclavos.

Y nosotros somos esclavos de nuestras opiniones. De nuestros miedos. De nuestra gente. Ejemplos hay muchos a nuestro alrededor. Hoy mismo en la concentración a favor de la familia, esa familia que excluye a cualquier otra familia, la que no cree en nada más que en ella misma. Esa misma que cree que cualquier otra familia que no sea formada por un hombre y una mujer en unión cristiana bendecidos por una innumerable pléyade de hijos no tiene sentido alguno a los ojos de ¿Dios?

Y eso es lo que busca la Iglesia hoy día: tener esclavos. Gente que no piense, que actúe según sus dictados. Los dictados de los portadores de la verdad.

Pero tampoco hay que poner a la Iglesia como único ejemplo: el Partido Popular con su errática política en la que quien no está con él está contra él; una UPyD que busca su espacio con mensajes tan contradictorios como absurdos; una Izquierda Unida que está dejando de lado sus principios más básicos; los gurús de Internet que creen que sólo ellos son los que usan esta Red de Redes y la única manera usar la Red es como ellos dicen; unos medios de información que sólo muestran una cantidad ínfima de información y mucha opinión…

Es por ello que hemos de buscarnos varias fuentes de información, tener espíritu crítico, ver todos los puntos de vista antes de formarnos una opinión. Y una vez formada nuestra opinión, tenerla y mantenerla. Y sólo se podrán mantener esa opinión viendo más opiniones, incluso contrarias a la nuestra, para que se mantenga sana y lozana, como puede ser un coche o un ordenador.

Porque si no tenemos opinión, ¿de verdad vivimos?

Y si no queremos tener opinión seremos esclavos de otros. De los que sí la tienen.

Hoy, aparte de dormirme y llegar muuuuuuuy tarde al trabajo y estar de mala follá todo el día, me encuentro la noticia de que Facebook se ha cortado al único ordenador desde el que tenía acceso el Grupo Provincial Socialista en la Diputación de Valladolid.
Entiendo que se restrinja el acceso a determinadas páginas en aras a la productividad (cosa que tampoco comparto, porque hay mil formas de perder el tiempo en cualquier trabajo), pero lo que me parece una desfachatez es que se corte el acceso a una de las herramientas de comunicación directa más poderosas a las que tiene acceso mi Partido.
Más de 700 personas reciben en Facebook las actualizaciones que allí se cuelgan, pasando por noticias, notas de prensa, comentarios e información en general que, muchas veces, no sale en los medios o que no es conocida más que a nivel interno.
Y que nadie piense que esta crítica es por política: es por convicciones sobre el papel de directo que van a jugar las Redes Sociales en España en las próximas elecciones.
Y en el PSOE de Valladolid tenemos claro el camino a seguir. Y sortearemos todas las piedras que nos pongan en el camino.

Cierto es que la pregunta tiene miga, porque se podría formular de otra manera: ¿se explica bien la tecnología para que se entienda?

Viene esta duda planteada por el hecho de que alguien en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos estaba utilizando un software P2P para bajarse archivos multimedia, sin darse cuenta que

El problema viene, como siempre, con el típico instálalo y funciona, de tal manera que han quedado al descubierto datos como el refugio de emergencia del Presidente o la tecnología presente en el helicóptero presidencial.

Como firme defensor de las redes P2P por las posibilidades que ofrecen de descentralización de la Red (entre otras razones), no entiendo que con los millones que se habrán gastado en seguridad informática, no se incluyan partidas de formación en materia de seguridad y explicación de las posibles amenazas que pueden venir al usar estos programas (que las tienen), ya que, como se ha visto, se han puesto al descubierto datos sensibles y de gran importancia.

La noticia completa la podéis ver en el New York Times (en inglés).

No obstante, allí comparten datos (aunque sea por descuido y por exceso) y aquí simplemente se formatean ordenadores cuando se pierden unas elecciones y allá penas.

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