Para quienes seguís a este servidor vía Twitter y Facebook, sabréis que llevo una semanica un poco “particular”. Me quejo por todo, tengo decidida mi salida de mi actual trabajo (sí, voy a esperar) y llevo un añico que parece que me ha mirado un tuerto.

La verdad es que todo se reduce a varios factores. Uno de ellos es la inoperancia de muchas cosas durante un mes como el de agosto. No me explayo en estos temas, porque con decir la palabra descabezado, creo que todo queda dicho.

Sin embargo, el más gordo de todos ellos se refiere a las Nuevas Tecnologías. Sé que quien habla de esto no es el más indicado (total, soy de letras mixtas, y Licenciado en Derecho, con un trabajo que nada tiene que ver), pero llega un momento en el que por implicación personal o profesional, uno se llega a plantear si la gente en nuestro país está preparada para seguir el ritmo frenético que lleva cualquier Tecnología ahora mismo.

Primer ejemplo: labor profesional. Cuando uno lleva una oficina, el trabajo no sólo consiste en controlar a la gente, motivar y hacerla trabajar. Básicamente hay que confiar en la buena fe de las personas y saber resolver sus problemas, sintiéndolos como propios (seguro que viene alguien de Recursos Humanos y me llama gilipollas; eso no me lo dice a la cara, a no ser que mida casi dos metros). Sin embargo, la labor gorda consiste en hacer que la gente trabaje. Que tenga medios para trabajar. ¿Qué sucede si no tiene medios? Desmotivación. Falta de ganas de trabajar. Pasotismo. Y eso se puede llegar a extrapolar a la persona que está por encima de forma directa y que, además, ve como la empresa es inoperante a la hora de tomar decisiones sobre temas como la producitividad a través de las Nuevas Tecnologías.

Os describo mi oficina: 5 equipos. Pentium IV a 2,6 Ghz de media. Discos duros de 40 gb. 512 mb de Ram. Clónicos cada uno de su padre y de su madre. Windows 2000. Todos los usuarios son administradores. Hace más de dos años que no se desfragmenta ni se hace un diagnóstico de ningún disco duro (los últimos los hice yo al reventar dos discos duros, uno de ellos irrecuperable). Ah, conseguimos pantallas planas por el cierre de varias delegaciones. Bendita crisis. Son de 15 pulgadas y sin apenas luminosidad. No hay intranet. Se ha gastado el dinero en una aplicación web que no funciona. Y no funciona porque el servidor está cascado.

Y en mi trabajo se han de guardar los datos durante 5 años. Lo que tiene trabajar en una gestoría. Información fiscal. Pero por falta de recursos (que se gastan en otras cosas) o por desidia, no hay mantenimiento de los equipos. Perdón, lo había. Se canceló el contrato, hasta donde yo sé.

En una palabra: un desastre.

Segundo ejemplo: organización sin ánimo de lucro de carácter nacional con una estructura piramidal. Se ofrece la posibilidad de tener una página web gratuita a cada una de las delegaciones. Se mandan 3 formularios hace 3-4 meses. Sin noticias. Perdidos. Trámites burocráticos. A fecha de hoy, sólo está activada una de las webs. Pero sin usuario. Sin claves. Está vacía; únicamente los contenidos fijados desde la parte superior de la estructura. El departamento que lo lleva (dos personas para todo el país) está de vacaciones. Obviamente la culpa no es suya, porque quien más quien menos se merece las vacaciones. La culpa es de quien toma la decisión de proveer un servicio, externalizarlo y no poner los medios internos (ni dar la publicidad) al asunto. El manual es para verlo.

Lo dicho, que no os extrañe que tenga el alma en los pies. Y eso es muy abajo, sobre todo para mi 1,93 de altura.

Aparte de que el Tour es muy bueno para las siestas (en la sincro la música es muy estridente y me parece que poner cara de gilipollas – con perdón – no debería ser puntuable), hay que echar un vistazo a las noticias. Y una me ha sobrecogido de manera especial.

No sé si es el titular que le han dado al periodista. Si es una opinión interesada. O si de verdad es verdad (valga la repugnancia). Resulta que Renault está condicionando la adjudicación de un nuevo modelo a “rebajas laborales”.

He de confesar que el mero concepto de rebajas me produce cierto resquemor derivado de que si tienen morralla que sacar adelante los comercios, igual la podían sacar durante el resto del año, o que si una cosa que valía 100 durante el resto del año y en rebajas 25, ¿por qué no la venden a 65 todo el año? (alguien habrá que me hable ahora de teorías económicas y stocks, pero lo siento, se llama consumismo – y yo también estoy en esa vorágine). Pero claro, si hablamos de rebajas laborales, ¿qué significa?

Puede significar una cosa: rebajamos los sueldos del currito, le quitamos ciertos derechos laborales, implantamos horas extras o turnos de doce horas, nos pasamos por el arco del triunfo la inflación (otro conceto)… ¿En qué consiste?

Teorema económico demagógico: coste de 10000 trabajadores a una media de 2500 euros brutos (lo que paga la empresa) salen unos 25.000.000 millones de euros al mes en salarios. Si rebajamos los sueldos un 10%, nos ahorramos 2,5 millones, que vienen a ser 30 milloncejos al año. Ese ahorro mensual es lo que cuesta un directivo o de miembro del consejo de administración al año. Si tenemos un consejo compuesto por 10 personas a razón de 2,5 millones al año, salen 25 millones. ¿Qué será mejor, rebajar a 10 ó a 10.000? ¿Quiénes consumen más 10 ó 10.000? Yo creo que consumen más 10.000.

Apliquemos esta teoría gilipollas a Renault. Renault baja los sueldos o los congela durante 5 años (por ejemplo). Los costes laborales se rebajan, pero también las retribuciones y el poder adquisitivo. El que necesita un coche y ve que el Renault que puede comprar por 12-15 mil euros (ahora mismo un Clio, un Sandero o un Logan) está menos equipado que el de la competencia y la relación calidad-precio es mejor en la competencia, ¿va a comprar un Renault? Seguramente, no. Renault vende menos. Renault obtiene menos beneficios. Renault estima que las factorías en España no son rentables. Renault cierra de un día para otro. Todos jodidos.

¿Quieren dejar de marear la perdiz y hacer coches? Es su trabajo. No son una ONG. Pero que no pidan un duro a la Junta, y que ésta no se lo conceda. Que mejoren los ratios de calidad interna, pero que no hablen de productividad o de rendimiento, si 10.000 son más productivos y más rentables que 10.

Bajo licencia Creative Commons Partiendo la pana Suffusion WordPress theme by Sayontan Sinha