Hoy es 1º de mayo. El Día Internacional del Trabajo.

Muchos pensaréis que es absurdo hablar de esto con más de 4.500.000 parados y una tasa de desempleo del 20%. Mucha gente lo está pasando mal, hay familias enteras con todos sus miembros en paro, gente muy cualificada que no encuentra un trabajo (ya no hablo de un trabajo digno), gente que lleva muchos meses en el paro y se encuentra ya en una situación desesperada, gente que no es que no llega a finales de mes sino que no llega ni siquiera al día 10 que es cuando se cobran las prestaciones, gente que está desesperada.

Mucho oigo yo estos días clamando por la revolución. Quejándose de las acciones del gobierno, clamando contra la oposición, gritando que lo que se hace no está bien. Y, sin embargo, no hay atisbos de revolución. No hay atisbos de movimiento. Nos hemos alojado en el pesimismo y cualquier dato que se nos da hunde más a la sociedad en algo que es el peor de los enemigos de una crisis económica: la desidia.

Sí, la desidia de no querer aceptar un trabajo porque se va a cobrar más en el paro. La desidia de mucha gente que cree que gritando se pueden conseguir muchas más cosas que actuando. La desidia de muchos empresarios que, aun teniendo beneficios, consideran que el trabajo que hay lo puede hacer la mitad de gente y siguen despidiendo a trabajadores. La desidia de muchos políticos temerosos de tomar decisiones arriesgadas y la desidia de otros muchos para los que salir de la crisis puede suponer que se pierdan unas elecciones que creen tener ganadas.

Es la desidia de una sociedad enferma en la que la mayor aspiración de muchos jóvenes es tener dinero en el bolsillo para tomar unos cacharros los fines de semana, comprar ropa y tunear su coche. La desidia de la clase media alta a la que no ha afectado en muchos casos la crisis porque creen que a ellos no les va a pasar nada. La desidia de los mercados de capitales (y la insidia) en los que todo se mide en el humo que se es capaz de vender con ratings, beneficios y recortes.

Es la desidia de una sociedad que nos educa para no pensar y para no destacar. Que nos lleva a pensar que ser buenos es tener un sueldazo de la hostia en un gran Banco o vivir de funcionario el resto de nuestras vidas. Una sociedad que nos educa para no emprender proyectos, para no arriesgarnos, para sólo movernos cuando estamos en la fina línea que separa la desesperación del abismo.

Haced lo que creáis oportuno, pero yo sé que sólo depende de mí salir de esta situación. Y la salida es emprender. Saldrá mejor o peor, quizá en 6 meses me esté comiendo los muñones, porque las uñas ya me las haya comido el primer mes. Pero hay ayudas suficientes para poder empezar proyectos en cualquier Comunidad Autónoma. Otra cosa es lo que tarden en resolver.

Pero eso ya para otro día.

Recordad: si quieres trabajar, lo puedes hacer para ti mismo. Sólo es tener una idea y arriesgarse. Si no te arriesgas, no podrás saber qué hay más allá de la desidia, la misma desidia que nos lleva a descartar cualquier idea.

Sé que llevo unos días sin publicar nada. Varias razones hay, como sabéis: tuiteo mucho, uso cada vez más tumblr, de vez en cuando echo algún vistacillo a Facebook…

Pero la verdadera razón es que he estado cerrando una etapa, concretamente en mi trabajo.

En este momento estoy saliendo de la oficina para no volver como currito. Y es que después de casi cinco años y medio en el mismo empleo y casi siete haciendo lo mismo, creo que ha llegado el momento de dar un giro a una carrera profesional estancada y que, gracias a lo maravilloso que es el mundo de la externalización de servicios, no permitirá aspirar a más si no existe un cambio profundo en la política de determinadas empresas en situación dominante o un golpe en la mesa por parte de las empresas de consultoría que prestan sus servicios por debajo del precio de mercado.

He conocido muy buena gente (en algunos casos en persona, en otros casos por teléfono durante estos cinco años), pero también he topado con gente de la que sobra. Son los menos, pero es gente que vendería a su madre por conseguir una meta, gente que arrastra a otra gente a hacer cosas sin pensar en las consecuencias, obviamente porque las consecuencias no las va a asumir quien está provocando esa decisión errónea.

Por lo demás, pues voy a aprovechar para descansar, reciclarme, tener un momento Ikea en mi vida redecorando esta casa de locos y disfrutando de las pequeñas cosas que hace mucho que no hago: mis cómics, leer más, cocinar un poco mejor, pasear y disfrutar un poco de aire fresco. Porque todos necesitamos respirar hasta llenar los pulmones para poder soltar ese mismo aire muy lentamente…

Y sí, este artículo publicado ayer en El País sobre años sabáticos lo he leído y releído hasta la saciedad. Y sí, necesito una temporada sabática. No por ser el mejor (¿qué es ser el mejor?), sino por el mero hecho de mejorar. De saber. De conocer. Y de buscar nuevos horizontes.

¡¡A disfrutar familia!!

Hoy, aparte de dormirme y llegar muuuuuuuy tarde al trabajo y estar de mala follá todo el día, me encuentro la noticia de que Facebook se ha cortado al único ordenador desde el que tenía acceso el Grupo Provincial Socialista en la Diputación de Valladolid.
Entiendo que se restrinja el acceso a determinadas páginas en aras a la productividad (cosa que tampoco comparto, porque hay mil formas de perder el tiempo en cualquier trabajo), pero lo que me parece una desfachatez es que se corte el acceso a una de las herramientas de comunicación directa más poderosas a las que tiene acceso mi Partido.
Más de 700 personas reciben en Facebook las actualizaciones que allí se cuelgan, pasando por noticias, notas de prensa, comentarios e información en general que, muchas veces, no sale en los medios o que no es conocida más que a nivel interno.
Y que nadie piense que esta crítica es por política: es por convicciones sobre el papel de directo que van a jugar las Redes Sociales en España en las próximas elecciones.
Y en el PSOE de Valladolid tenemos claro el camino a seguir. Y sortearemos todas las piedras que nos pongan en el camino.

En este momento estoy asistiendo a la Constitución de la Organización Sectorial de la Sociedad de la Información. Como ya comenté ayer, se trata de un espacio participativo en diferentes áreas en el que puede tomar parte cualquier persona afiliada o simpatizante (sólo en una Sectorial, que quien mucho aprieta, poco abarca).

Lo principal y primordial es que en esta época de think tanks, de grandes estructuras de opinión, ideas y trabajo con grandes nombres, nuestro partido, el PSOE, tiene clarísimo que cualquier opinión puede escucharse, ha de compartirse, ha de discutirse y hemos de trabajar todos por ello. Porque muchas veces las grandes ideas se quedan en eso, y los que estamos aquí somos los que estamos en la calle, los que trabajamos el día a día, y hemos de hacer llegar toda la información de abajo arriba para que salga todo rodado…

Somos más ágiles, somos más, somos la avanzadilla del Partido en los temas que tratamos. Somos tanquetas.

Somos las tanquetas de ideas.

¿Y si viviéramos en un país en el que los políticos de verdad representaran una élite?

¿Y si imperara la lógica en la actuación de la gente?

¿Y si los medios de comunicación se preocuparan de informar y no de opinar y generar alarma social?

¿Y si tener un sueldo acorde con el grado de responsabilidad fuera algo normal?

¿Y si no hubiera picaresca en tantos y tantos asuntos?

¿Y si pagar impuestos estuviera bien visto?

¿Y si los principios de eficiencia y eficacia (dos cosas diferentes) se aplicaran en todos los ámbitos de la Administración Pública?

¿Y si ser culto fuera algo normal y no un esnobismo?

¿Y si se pudiera debatir con cualquier persona sobre cualquier tema?

¿Y si ser homosexual o heterosexual fuera tener como afición el macramé?

Si en todas las respuestas te ha aparecido España, entonces, si todo se diera, no vivirías en España (y faltan muchas más preguntas). Vivirías en una utopía. Pero podemos trabajar para que esa utopía deje de serlo, o al menos llegar a un país normal. Todos juntos.

PD: Con la compra de Marvel por Disney, quiero rendir un homenaje a la creatividad de los autores que han trabajado y trabajan en la colección What if? con la que se recrean situaciones que podrían haber sido y no fueron.

Bajo licencia Creative Commons Partiendo la pana Suffusion WordPress theme by Sayontan Sinha