Ayer se empezó a oír un runrún sobre la posible sucesión de Zapatero. Lo de siempre: proyecto acabado, no hay sucesor claro, falta de aspiraciones…
Aparte de lo que yo pueda considerar sobre esa sucesión (la institución es el Partido, nosotros somos prescindibles y meros instrumentos), no acabo de entender la necesidad de abrir este debate.
El país se encuentra en un momento crucial, ya que 2010 puede significar el despegue de la economía y el inicio de la senda de la recuperación económica. También estamos a las puertas del semestre de la Presidencia de la Unión Europea, donde España juega un papel mucho más importante de lo que muchos creen. Y, lo que es más importante, lo que quiere venir, la oposición del Partido Popular, no ha mostrado las cartas de su proyecto. Bueno sí: la inacción como culpa de los demás.
Y es que este debate, alimentado desde la derecha, no debe ser ahora mismo lo más importante para nosotros. Nuestra labor es demostrar que se está trabajando, por mucho que se niegue. Escuchar los problemas de la gente y trasladarlos para que se les escuche (oír se oye el murmullo del mar, a la gente hay que escucharla). Y hemos de hacer piña para que se vean los avances en protección social que se están consiguiendo: los 420 euros para parados de larga duración, las prestaciones para autónomos (que son trabajadores, y más que mucha gente, a ver si empezamos a darnos cuentecita ya de una vez), las inyecciones de liquidez para Ayuntamientos, la financiación autonómica (si la aceptan los gobiernos del PP no debe ser tan mala, ¿no?).
Y ahora entiendo que se quiera dejar pasar la Presidencia de turno de la UE antes de entrart en ningún otro debate: la agenda marcada para este semestre significará la definitiva incorporación de nuestro país al vagón de cabeza o irnos rezagando para quedar en los vagones de cola.
Sinceramente, viendo a Díaz-Ferrán y su labor como empresaario y la oposición del PP, creo que muchos quieren que sigamos en ese vagón de cola.
Pero ni Zapatero ni los socialistas queremos que esto sea así, ¿o después de 130 años resulta que lo que nos gusta es el masoquismo?
No podría encontrarle otra explicación.






