Telecoca. ¿Qué desea? – Magdalenas, no te jode
- 14 julio, 2009 -
- Política -
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Resúltase que se resulta que hoy una de las grandes noticias de la hora nocturna que emite la Cadena Hormiga (también conocida como Telahínco) va dedicada a una red de distribución de droga a la carta y en el lugar en el que se encuentre el cliente (os dejo el enlace a la noticia en El País, porque la web de Telahínco lleva cargando casi diez minutos). Un Telepizza pero con otra clase de harina.
A mí personalmente no me parece extraña la noticia (si hay Telepollo y servicios en Hotel y Domicilio), ya que si sectores como el de la distribución y la restauración nos permiten hacer nuestros pedidos telefónicamente u online, no creo que sea para escandalizarse. Claro que el Telepizza o Estudiante-de-20-hace-lo-que-aprende-en-clase te preste este tipo de servicios puede parecer bastante más común.
Sin embargo, hay algo que sí me ha chocado, que no escandalizado: esta red era de postín. No porque no cortaran la farla, que lo hacían. Sino que sus clientes vivían en su mayoría en la Milla de Oro. Una cosa nueva: los ricos también consumen droga. No sólo a José Tojeiro le echaron droja en el colacao, que notaba que dormía muchas horas. Éstos tomaban mierda exactamente igualica a la que se vende en la calle (bueno, no igual, tenía algo de droga), pero con el rollo de la supuesta exclusividad que te da el que te la lleven a casa.
Y eso que según el acalde de Valladolid hace unos años el problema de la droga estaba más en los hoteles de lujo que en la calle. Si se la cortan igual, podemos aplicar el dicho de Caga el Rey, caga el Papa, y a la hora de cagar, todo el mundo caga.
Pues eso, droga = caca (aunque un chuzaco sí que me enhebraba yo). Para eso sí que haría yo un “secreficio”.